The Hidden World de Jim Shaw



Creo que mis libros de arte preferidos son aquellos que reúnen materiales de inspiración, bocetos o borradores de sus obras. Poder ver el producto final de un proyecto y después cómo se concibió todo el proceso es algo que raramente tenemos el lujo de permitirnos. Los artistas suelen ser reacios a desvelar sus secretos, algo totalmente comprensible. A nadie le gusta enseñar sus tripas. A nadie le gusta que sepan si escribes en pijama o sin ducharte desde hace dos días. 

Por suerte, de vez en cuando se publican los clásicamente denominados cuadernos de artista o también recopilaciones de material que ha servido de inspiración al artista, como es el caso del libro que os quiero presentar hoy. 

Jim Shaw es un artista y coleccionista californiano. La segunda parte me interesa especialmente, ya que compartimos afición por coleccionar materiales gráficos en soportes muy diversos (fotografías, diapositivas, negativos, postales, sellos usados, revistas antiguas, cómics, etc.), en general considerados de poco valor por los anticuarios pero de enorme valor artístico. Este valor crece cuando son puestos en combinación. 

Pues bien, Jim Shaw nos presenta en la Chalet Society de Paris una exposición con algunos materiales de su colección, los mismos materiales que le han servido de inspiración para crear sus obras. Por suerte, aquellos que estamos lejos de París podemos deleitarnos con las reproducciones de dichos materiales recopiladas en un libro: The Hidden World: Jim Shaw didactic art collection, Koenig books, London (2014). 

¿Qué tipo de materiales vamos a encontrar en este libro? Lo mejor es echar un vistazo al índice, del que tenéis una foto más adelante, pero os puedo adelantar que solo vais a encontrar maravillas. Ilustraciones de libros de medicina, educativos, materiales de religiones minoritarias (la encuadernación imita a una biblia), etc. Portadas, fragmentos de texto o ilustraciones. Principalmente estas últimas. 

Si cuando abres el buzón y revisas los folletos publicitarios, sueles ver alguno que te llama la atención y disimuladamente lo guardas con vergüenza en un cajón, este es tu libro. 







Charles Bukowski


Muchos dicen que Bukowski es un escritor para gente que no lee, para adolescentes, para modernos. Que su estilo es muy vulgar. Que si lees un libro suyo ya has leído todos. 

Bien es cierto que su forma de escribir es muy directa y cruda, por algo se encuadra dentro del realismo sucio. También es cierto que sus libros son monotemáticos, en gran medida autobiográficos, y es que Bukowski escribe casi siempre anécdotas de sus días de borracheras o alguna historia inspirada en ellas. Esto no es malo, Bukowski tiene mucho más que contar que muchos filósofos baratos. 

Lo mejor de Bukowski es la sinceridad. Bukowski no se casa con nadie. Le cae mal todo el mundo (algo que siempre es apreciable) y en especial los poetas, aunque él mismo se identifique como tal. No quiere adoctrinar, se la sopla lo que piense el lector antes y después de leer su obra, y eso se nota en cada párrafo que escribe. Él va a lo suyo.

He leído casi todo lo que Anagrama ha publicado de Bukowski (cuentos, novelas y ensayos). De la poesía paso, sea de quien sea. Con todo he disfrutado con un enano, excepto con uno de los tomos: Pulp. La última novela que escribió. Quiero pensar que fue un regalo a su esposa para que la publicase a su muerte y cobrar los derechos de autor. No quiero pensar que esa última novela de Bukowski forma parte del resto de su obra. Hay un buen chascarrillo al principio sobre John Fante, un juego de palabras, y es todo. El resto es una maraña de las habituales anécdotas de borrachos, con una parafernalia surrealista que simplemente no encaja. Sin ritmo, cansina, desesperante. 

Bukowski sí. Pulp no.


Forough Farrokhzad: The House is Black (1963)



Corto documental (20 min.) sobre una colonia de leprosos al norte de Irán. La directora es una poeta iraní y parte de la narración son poesías suyas.

Más información en: Wikipedia, IMDb, Vagos y Taringa.

Continuando con el tema del streaming

Publican hoy en ZonaDVD la traducción de una revista recogida en Ars Technica a Bill Hunt, creador del portal The Digital Bits, hablando de la situación actual del DVD, el Blu-ray y el streaming.

Suscribo prácticamente la totalidad de lo que se dice en dicha entrevista, siguiendo a grandes rasgos las opiniones que ya expresé en la anterior entrada, si bien en la entrevista se realiza una matización importante que yo pasé por alto. El streaming se plantea exclusivamente como una alternativa al mercado de alquiler, nunca como sustituto de los formatos físicos (DVD y Blu-ray). En España más concretamente se está planteando como una alternativa a los portales de descarga y streaming ilegales, no como sustituto del formato físico, aunque esto nunca se matice).

También se critica con fuerza el tratamiento que de este tema hacen los medios generalistas, así como los políticos, como siempre poco exhaustivos y populistas. Es de agradecer poder leer una entrevista que se base en la realidad de la industria del entretenimiento y no en la ficción que algunos nos intentan meter con calzador.

Streaming, un paso atrás en la forma de ver cine en casa


Parece que todos se han puesto de acuerdo en que el futuro del cine pasa por internet. Los buenos quieren hacer negocio vendiendo películas en la red, y los malos parecen estar dispuestos a pagar un precio (bajo) por ver contenidos online. Este invento como siempre lleva mucho tiempo funcionando en otros países. Netflix es el servicio más conocido en USA y ofrece por 8 dólares mensuales acceso libre a su catálogo, con la opción de alquilar DVDs por correo por otros 2 dólares más. En España la moda tiene su origen en las páginas que ofrecen gratis contenidos online, al principio sobretodo series, alojados en servidores como Megavideo.

Ahora bien, ¿a qué tipo de usuario va dirigido el streaming? ¿qué ventajas tiene respecto a los formatos actuales? ¿es el streaming realmente el futuro?

Una de las empresas dedicadas a comercializar cine por streaming en España es Filmotech. Para darse a conocer ha creado un festival online de acceso gratuito en el que pueden verse online y gratis las películas seleccionadas. Entre ellas se encuentra "Dispongo de barcos", sobre la que he leído muchas cosas y tenía ganas de ver. Sin embargo me ha sido imposible principalmente por dos motivos: el tiempo de carga y la pésima calidad de vídeo aún seleccionando la calidad llamada "alta". 

No le echo las culpas a mi conexión ADSL, que con sus 3 mb no da más de sí, pero es que vivo en un "pueblo" de unos 6.000 habitantes en el que Telefónica no da la posibilidad de contratar más velocidad y en el que las conexiones de fibra óptica (ONO en Cantabria) no se instalan en viviendas unifamiliares. Así todo considero que una velocidad de bajada de 300 kbps debería ser suficiente para ver una película en streaming en calidad aceptable, por lo que repito que no achaco todos los males a la infraestructura.

Suponiendo que con un mayor ancho de banda no hubiese tenido cortes en el visionado del vídeo, ¿la calidad habría mejorado? obviamente NO. La calidad marcada como "alta" en esa web es la que hay independientemente de la velocidad de conexión. Obviamente no he podido comprobar qué tipo de compresión utilizan los servicios de streaming en otros países, pero una visita rápida a la web de Netflix (USA) aporta lo siguiente: "Watching for 1 hour will use approximately 1GB of bandwidth or approximately 2GB if you are watching in HD" (Fuente: http://www.netflix.com/HowItWorks). Es decir, que una película de dos horas en definición estándar vendría a suponer 2 gb de bajada y en alta definición 4 gb. El tamaño que ocupa una película de dos horas en un DVD bien editado suele rondar los 7 gb. Las ediciones que dan con los periódicos (con mayores tasas de compresión y sin extras) ocupan 4 gb. ¿Los DVDs malos son ahora alta definición? Desconozco a qué se referirá Netflix con alta definición, pero desde luego no debe tener nada que ver con los 1080p (Full HD) que ofrece el Blu-ray y que deben rondar los 20 gb por película.

Dejando al margen la calidad de vídeo y audio, en lo que el streaming no llega ni tan siquiera a igualar al DVD, ¿Qué me puede ofrecer el streaming que no tenga ya? Absolutamente nada. Además de visionados de peor calidad, con el streaming desaparece el factor coleccionismo y los contenidos adicionales de las películas. Eso sí, es muy barato. ¡Como para no ser barato encima!

Resumiendo, ¿a quién no le importa la calidad de vídeo y audio de las películas, la presentación de las ediciones, los contenidos adicionales, el factor coleccionismo, cambiar al vuelo las diferentes bandas de audio, etc.? A los que no gastan dinero en cine, o lo que es lo mismo, a los que no les gusta el cine o tienen otras prioridades en la vida. Esta lista de cosas que he mencionado son todas funciones comunes en los DVDs y Blu-rays. ¿Tenemos que volver ahora a estándares de calidad de épocas anteriores? Conmigo desde luego que no cuenten.

Puede que esa calidad "alta" que pregonan en las páginas de streaming sea tal para gente acostumbrada a ver películas en divx de 700 mb en monitores de ordenador TFT de 18", y por supuesto también lo será para todos aquellos fieles usuarios de páginas "piratas" (para entendernos) de contenidos online. Se trata de los mismos que leen libros en pantalla, descargados de cualquier foro en formato doc, pdf escaneados, pub, etc. Son los mismos que no están dispuestos a comprar un DVD porque ya lo tienen gratis en internet. A ese tipo de usuario va dirigido el streaming, con la idea de que acepten pagar una tasa mensual mínima (10€ por ejemplo) a cambio de un servicio pésimo que en cualquier caso no van a saber valorar dada la forma en que veían los contenidos hasta el momento.

Conmigo en estas condiciones desde luego que no cuenten. Sólo espero que el streaming conviva en paz y armonía con un formato físico de calidad (sea DVD, Blu-ray o el que venga después), que permita ver las películas en buenas condiciones. Ya tengo el primer deseo para la lista de los reyes magos de este año.


Actualización:
En relación con este tema, quería romper una lanza a favor del nuevo servicio de Digital+ llamado "Digital+ a la carta" y que permite, previa conexión del terminal iPlus al router, descargar los contenidos que emiten en Canal+ (próximamente anuncian la incorporación de otros canales y calidad HD) por ahora de forma gratuita para clientes Premium. Sin embargo no considero este servicio como streaming ya que los contenidos se descargan y almacenan en el disco duro del terminal, aunque los puedas visualizar sin que estén descargados por completo.

Los encargos para el Día del Libro


Aparte de la proliferación de novedades mierdosas, gente extraña invadiendo las librerías que frecuentamos, campañas de publicidad torpemente camufladas en los grandes medios de comunicación y esa sensación de que, por un día, leer es hortera, el Día del Libro nos trae una cosa maravillosa: Descuentos.

A mí ya me han avisado en la librería donde compro prácticamente todo de que el descuento para amigos este año será del 15%, y que ya empiezan a recoger listas de encargos. A ver quién se resiste, por mucho que tenga pendiente aún y que siempre tendré. Ahí van mis encargos por si a alguien le da ideas. Aviso de que solo hay una novedad:


Don DeLillo: Punto Omega
Seix Barral, 2010

Thomas Pynchon: Vicio Propio
Tusquets, colección Andanzas, 2011

Thomas Pynchon: El arco iris de gravedad
Tusquets, colección Fábula (bolsillo), 2009

Rafael Chirbes: Crematorio
Anagrama, colección Compatos (bolsillo), 2010

Michel Houellebecq: Ampliación del campo de batalla
Anagrama, colección Compatos (bolsillo), 2002

Michel Houellebecq: Plataforma
Anagrama, colección Compatos (bolsillo), 2004

A saber qué nos intentarán colar para el Día del Libro


Queda poco menos de un mes para el Día del Libro y ya las editoriales y medios especializados están empezando a moverse. Es, junto con las navidades, el momento de mayores ventas del año. Esta vez ando perdido sobre cuál puede ser el libro de masas triunfador, por suerte en el supermercado que frecuento no venden libros así que no se muy bien qué es lo que se lleva ahora. Echando la vista atrás recuerdo los siguientes:

- El Código da Vinci: Entretenida historieta para pasar una tarde o dos a lo sumo con un estilo literario digno de la ESO.
- Los de Ruíz Zafón: Leí El Juego del Ángel y no picaré más, siniestro se nace no se hace.
- La saga Crepúsculo: Una basura inmunda que estampé contra la pared varias veces.
- La trilogía Millenium: Lectura veraniega sencilla por encima de la media.
- La saga Harry Potter: Magníficos libros infantiles-juveniles injustamente equiparados cualitativamente con sus adaptaciones cinematográficas.

En teoría uno de los bombazos este año iba a ser El pasajero, de Justin Cronin, primera parte de una nueva trilogía cuyos derechos ya compró la productora de Ridley Scott antes de que acabase siquiera la primera entrega. Sin embargo por ahora no parece que haya tenido mucho éxito. Ni idea de cuáles pueden ser los otros candidatos, pero ya me enteraré en cuanto la maquinaria editorial empiece a incrustar publicidad en telediarios, periódicos, etc.